El arte del Principado de Andorra
Fausto Ramirez | 17/7/2008 | Archivado en Andorra, Europa, Monumentos |
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El arte andorrano está emparentado con dos de los más grandes exponentes del arte medieval: España y Francia. El mayor tesoro con que cuenta el Principado es el legado de estilo románico.
Iglesias construidas en piedra grisácea, con su sencillez reflejada en su nave central de dos aguas, sus campanarios de tres o cuatro plantas, con ventanas alargadas y de arco cerrado, son el reflejo más puro de aquella etapa que vio nacer a este país.
Diseminadas a lo largo del escaso territorio de Andorra, las iglesias románicas representan un contraste por su sencillez con las grandes catedrales. Brillan por sí solas en lo alto de pequeñas colinas conservando el encanto de siglos pasados.
También de la Edad Media quedan las casas de montaña, a base de piedra y madera, que se conservan como símbolo del país y la vida de las altas cumbres.

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Del Renacimiento y el Barroco existen muestras escondidas entre las mismas iglesias románicas, especialmente en pinturas, esculturas y piezas de herrería. De tiempos más recientes, algunas construcciones de influencia palaciega, como la Casa de Areny Plandolit en Ordino.
Siendo la austeridad un símbolo de Andorra durante un prolongado período de su historia, no sorprende la inexistencia de construcciones grandes y ostentosas que adornan a la mayor parte de los países europeos.
En sus modernos Palacios de Congresos y Exposiciones se pueden observar los mejores ejemplos del arte contemporáneo. Sus escuelas de teatro, música y danza, fomentan con esmero el talento creativo, que pulen, hasta hacerlo brillar por todo el mundo.

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