Teatro La Fenice de Venecia
Fausto Ramirez | 7/7/2008 | Archivado en Espectáculos, Europa, Italia, Monumentos, Venecia |
photo credit: freshwater2006
Fue el último de los ocho grandes teatros de ópera que se abrieron en la ciudad de Venecia durante la segunda mitad del siglo XVIII, pero ahora que coliseos tan gloriosos como el de San Cassiano o el dei Santi Giovanni e Paolo han desaparecido, la Fenice aún ofrece funciones con regularidad, aunque su breve temporada operística lo ha descolgado de los primeros puestos en el ranking de los teatros líricos.

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Construido entre los años 1790 y 1792, sobre planos de Giannantonio Selva, su primera y lujosa temporada fue la de 1793. Tras su elegante y severa fachada neoclásica se oculta una sala de audición ricamente adornada con estucos, tallas doradas y pinturas, que entre su patio de plateas y sus cinco pisos de palcos y galerías puede albergar a 1500 espectadores.
El apogeo de La Fenice coincidió con el que se considera el siglo de oro de la ópera –el XIX-, sobre todo durante la larga administración de ese mítico personaje de la lírica que fue Alessandro Lanari, cuando menudearon en su escenario los estrenos de Rossini, Donizzetti, Bellini y Verdi.
Precisamente Verdi probó en carne propia las características del exigente e imprevisible público de La Fenice: el 11 de marzo de 1851 vivió una de sus noches más gloriosas durante el estreno de Rigoletto y casi exactamente dos años después, el 6 de marzo de 1853, sufrió allí el peor fracaso de su vida cuando el público abucheó interminablemente el estreno de La Traviata.

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Hasta mediados de este siglo La Fenice siguió siendo uno de los principales teatros líricos del mundo, como prueba el estreno en su sala de The Rake Progress (Las Andanzas del Libertino), de Igor Stravinski, el 11 de septiembre de 1951 y bajo la dirección del autor. Y aún hoy, actuar en ella es un honor difícilmente comparable para cualquier intérprete, y asistir a una representación una experiencia inolvidable para el visitante de a pie.




