¡Qué bueno es comer una crêpe en París!
Julio Coronel | 25/5/2008 | Archivado en Europa, Paris |Hacía más de 10 años que había visitado por primera vez París. Recordaba con nitidéz la bellísima Champs-Élysées, la imponente Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y la majestuosa catedral de Notre-Dame. Pero cada vez que alguien me preguntaba si había comido una crêpe me daban urticarias. Pasó el tiempo y regresé a la incomparable París ávido por uno de los postres franceses por excelencia aunque, claro, no el único.
Lo primero que me recomendaron fue recorrer alguna de las cientas de Crêperie desparramadas por toda la ciudad. No hay rincón de París en donde no se pueda comer una. Con una combinación variada, los franceses suelen degustar este plato acompañados con una suave sidra de manzanas. Sin dudas que las más tradicionales suelen ser las más costosas ya sentarse tiene su precio: entre los 15 y los 30 euros.
Sin embargo, las ofertas sobran en París ya que cada 100 metros uno puede toparse con algún puesto de ventas callejero y por unos 3,50 euros, nos llevaremos una crêpe con nutella y plátano, lo que podríamos denominar como la introducción al reino de las crêpes parisinas. Las variantes posibles son muchísimas, desde una simple con azúcar, pasando por una de chocolate, helado y confitura de fresas hasta una con cebolla y queso.
Jamás olvidaré un puesto sobre Rue Rambuteau, a pocos metros del Centro Pompidou. Ahí descubrí que la combinación de lonchas de jamón, con mucho roquefort y una buena ración de cebolla frita, envueltas en una crêpe iba a ser mi mejor cena en París. Sí, por apenas unos 6 euros me fui caminando con una obra de arte más que nos ofrece la capital francesa, después de un arduo recorrido por el museo de arte contemporáneo más importante de la ciudad. Casi nada…

