
Inaugurado en Berlín en 1992, como el primer restaurante del mundo para comer a ciegas, el Nocti Vagus ofrece a sus comensales “un nuevo mundo de delicatessens y placeres culinarios en una oscuridad absoluta. Una nueva experiencia para todos los sentidos” según reza en la web. Y es que dicen que disfrutar de una buena comida prescindiendo de la vista provoca un aumento significativo en la percepción del resto de los sentidos, una experiencia cercana a lo extrasensorial.
Cuando llegamos al restaurante, somos atendidos por el personal del local en una especie de recibidor, donde tendremos que elegir entre los 5 menús que nos ofrecen: de carne, de pescado, oriental, vegetariano y sorpresa, para los que confíen en el paladar del chef. Todos los platos son aderezados con especies que supuestamente despiertan sensaciones en los comensales, y además te ofrecen la posibilidad de pedir que te añadan algún condimento que te ponga un poquito más “tontorrón”. Superada esta “fase” accedemos al comedor y ahí se acaba la luz. Unos camareros invidentes, pero con un plano de la sala en la memoria os acompañan hasta vuestra mesa. Es imprescindible que recordéis el nombre del camarero y el número de mesa que os han asignado, ya que os resultará imprescindible para pedir que os trigan otra botella de agua o un poco de sal.
Para completar la experiencia la comida es aderezada cada noche con un recital variado de narraciones. Piezas teatrales, cuentos de los hermanos Grim e incluso alguna que otra historia un poco subida de tono. La única pega, claro está es que es en alemán, así que o conoces la lengua y te enteras de lo que dicen, o mientras que todo el resaurane se está poniendo “caliente” con un relato de corte erótico tú solo pensarás una y otra vez lo “feo” que es el alemán.
-Datos de interés-
1. Para más información, podéis visitar la página web del restaurante.
2. Los precios de los menús rondan los 50 euros por persona.


