Marsella, no sólo uno de los jabones más famosos de la historia
Sara Mariner Ferrís | 6/2/2007 | Archivado en Europa |
En la base del Puerto Viejo de Marsella podemos leer una gran placa de latón, con la siguiente inscripción:
“Aquí, el año 600 antes de nuestra era, un grupo de marineros griegos procedentes de Focea, una ciudad griega del Asia Menor, (la actual Turquía) desembarcaron en este lugar y fundaron la ciudad de Marsella, desde donde la civilización se expandió por todo el mundo occidental”.
Aunque un poco pretencioso, no deja de ser un mensaje que muestra, una vez más, que siempre han existido y existirán, hombres intrépidos, con el deseo de viajar y conocer nuevas culturas.

En la actualidad, Marsella, antigua villa portuaria situada a orillas del mar Mediterráneo, es la segunda ciudad de Francia, después de París. En su viejo Puerto, a lo largo del amplio paseo marítimo, se ven lujosos yates de recreo, junto a barcas de pesca y veleros atracados en sus más de 10.000 amarres.

Marsella es una ciudad vital, imbuida de aromas y sabores de Oriente. Napoleón Bonaparte, puso la primera piedra de su nueva catedral, de estilo neobizantino. Y su Château d’If, antigua fortaleza, construída en 1524 y utilizada como prisión durante el s. XVII, fue elegido por Alejandro Dumas, como escenario de su célebre novela “El conde de Montecristo”.

Además, no tienes que perderte: sus impresionantes calas o ensenadas de la costa que bordea Marsella, llamadas “calanques”; sus playas, para disfrutar de un baño al sur de la Costa Azul; la basílica de Notre Dame de la Garde, el punto más elevado de la ciudad y tantas otras cosas….
Como ves, vale la pena visitar esta interesante ciudad, y como sugerencia para un buen regalo, tráete algunas pastillas del famoso jabón de Marsella, elaborado con aceites vegetales, agua y carbonato de sodio.
¡No olvides tu cámara y qué te diviertas!

